El otro día, hablando con un amigo, éste me comentaba su reciente viaje por la parte norte de Europa, y la diferencia de carácter que él había apreciado con nuestro país. Me decía que la gente tiene un carácter mucho mas “frío” e independiente, que echaba de menos lo fácil que es aquí romper el hielo, y que la gente está mucho más dispuesta a compartir sus “experiencias vitales”.
La verdad que luego en casa y reflexionando, no pude por menos que darle la razón, y a la luz de esta revelación, quiero dar las gracias a esas personas anónimas, que un alarde de generosidad, han compartido recientemente su sabiduría y experiencias conmigo.
Gracias amigo taxista, por compartir conmigo, esa visión tuya sobre la homosexualidad y su cura. Tu simple solución a esta "enfermedad" como la definiste no pudo por menos que sorprenderme: "una buena mili en la legión, como hice yo y vienen hechos unos hombres", me dijiste, y la verdad es que el trayecto desde San Bernardo a la Avd. de la Albufera, se me hizo mucho más ameno, imaginándome ese desfile el día del ejército, por Castellana, donde la nueva bandera de la Legión "Freddie Mercury", desfilaría como cada año con las camisas abiertas hasta el tercer botón, pero esta vez mostrando pechos depilados y bronceados, sustituyendo la cabra de la legión, por un caniche teñido de rosa, mientras la banda de música interpretaba a Mónica Naranjo y George Michael. No te lo conté, porque la visión de ese cristo de la legión que asomaba de tu velludo pecho, en esa camisa abierta hasta el tercer botón, me decía que no ibas a entender mi irónica broma.
Gracias querida desconocida, de treinta y tantos que montaste en la línea 14 de autobús y que desde Conde Casal hasta la plaza de San Juan de la Cruz donde te bajaste, compartiste conmigo y con el resto del autobús 25 minutos de conversación intima con tu ex novio, gracias sobre todo por mantener durante todo ese tiempo el volumen adecuado para que la gente que nos encontrábamos en la parte trasera (tú estabas en la segunda fila), no nos perdiéramos detalle de la conversación y pudiéramos oír con total nitidez el relato de las afrentas que te había hecho, las veces que le habías perdonado y apreciar la riqueza lingüística del castellano en la cantidad de insultos que tiene nuestra lengua. No pude por menos que sorprenderme que te hubiera dejado, no todos los días se encuentra una persona que abra su corazón a desconocidos sin tapujos y estoy seguro que esa es sola una de tus numerosas virtudes. Y sigo sin comprender porque al bajarnos en la misma parada, y manifestarte mi convicción de que a luz de las afrentas descritas por ti, lo mejor que te podía pasar era que te dejara, me llamaste "gilipollas", creo que en ese momento empecé a desarrollar bastante empatía con tu ex.
Gracias querido extranjero que de visita en nuestro país (espero), en el trayecto en el tren desde Pza. de Castilla a Atocha, no solo no te conformaste con mantener una conversación en árabe a todo volumen, lo cual es de agradecer, por que al precio que están las clases de idiomas, una oportunidad de aprender nuevas lenguas hay que aprovecharla. Sino que pudimos asistir los pocos viajeros que íbamos a esa hora y que nos encontrábamos cerca de ti, al enriquecimiento cultural que significa aprender nuevas costumbres, cuando subiéndote la chilaba y quitándote las zapatillas, procediste a sacar un cortaúñas y cortarte las uñas de los pies en el tren. Lo único que lamenté es no haber estado más cerca para no solo apreciar la experiencia visual, sino también la olfativa y así poder disfrutar plenamente de esa experiencia de mestizaje cultural que no todos los días tiene uno la suerte de experimentar.
Gracias a vosotras, esas dos adolescentes que en otro viaje en autobús, compartisteis con todos nosotros la música de vuestro móvil, que teniendo en cuenta que los autobuses de Madrid no tienen hilo musical es todo un detalle. Esa experiencia me hizo descubrir la riqueza de la música "reggaetón" y la poesía de sus letras misóginas y totalmente machistas, y además me ha hecho plantearme la sustitución de mi equipo hi-fi grande y voluminoso, por un móvil de última generación que es capaz de generar casi los mismos decibelios, pero ocupando un espacio mucho más reducido.
Gracias querido amigo, de la "Taberna Robert" donde entré a tomarme un café, sorprendido de la originalidad de nombre (a mí se me hubiera ocurrido "Taberna Roberto" o "Pub Robert", pero la verdad es que mis conocimientos del spanglish son bastante reducidos) y que aprovechándote de la proximidad existente por ser compañeros de barra, aunque totalmente desconocidos y que tras empezar la conversación con un original "Parece que hoy hace menos frío", procediste a informarme de las habilidades y buen juicio del seleccionador nacional de fútbol. Gracias sobre todo porque cuando te manifesté que el fútbol no me gusta, y que desconozco la composición de la selección nacional, compartiste conmigo tu precioso tiempo, no solo explicándome pacientemente la composición de la selección, sino que además me regalaste tu sabiduría, diciéndome los jugadores que tú quitarías y cuales deberían ser convocados por el seleccionador.
Nunca agradeceré lo suficiente, la llamada que recibí en ese momento en mi móvil, ofreciéndome un nuevo producto financiero de mi banco. Llamada que me permitió realizar una retirada táctica, para salir corriendo a una farmacia cercana donde poder comprar aspirinas y solucionar los daños colaterales que dicha conversación me había creado.
Gracias querida anciana, que compartiste conmigo la sala de espera del médico y que tras un “Buenos días” por mi parte, te sentaste a mi lado y metiendo la muletilla de “¿Qué te parece la doctora?”, procediste a una explicación larga y detallada de tus dolencias. Solo lamento que en los veinte minutos que pasaron hasta que entraste, no te diera también tiempo a terminar de explicarme tu entorno familiar, aunque me doy por satisfecho con haber salido de allí con un amplio conocimiento de la importancia de la observación de el color y consistencia de las heces, de cara a la prevención de enfermedades. Y con un respeto y admiración aumentado hacia la profesión médica, que escucha al cabo del día, varias conversaciones de este tipo.
Por todo ello, no puedo por menos que compadecerme, de esa Europa del Norte, donde la gente tiene que conformarse en viajar en transporte público, solamente acompañados de su mp3, escuchando tranquilamente su música o leyendo el periódico, sin tener conocimiento de las vivencias, de las conversaciones, de los gustos musicales, de los que se encuentran alrededor. Doy gracias por vivir en esta ciudad tan cosmopolita, donde cada día, descubro vivencias y situaciones que me enriquecen tanto.
De verdad, estos noreuropeos, lo que se pierden…
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->